
Capitulo I
El sol brilla en el firmamento, los muchachos juegan en las calles, la gente labora en sus centros de trabajo, las amas de casa retornan de sus compras en el mercado todo parece indicar que es un día común para todos pero Josué se sentía desanimado sin ganas de seguir viviendo.
Ya no es un muchachito, tiene 50 años y no obstante que siempre fue un hombre ordenado en su vida y sin vicios, en su rostro, con arrugas en la frente y en su cuerpo ligeramente encorvado con una barriga algo prominente se podía notar el paso de los años.
Sin ser un alumno destacado, había terminado la escuela primaria y luego la escuela secundaria con buenas notas sin descuidar a los amigos con quienes gustaba ir al mar a bañarse y a competir por quien se adentraba más en el mar, quien se lanzaba de la parte más alta de las rocas hacia el agua.
Conforme pasaban los años, los amigos seguían siendo los mismos aunque las diversiones fueron cambiando. Por las noches se reunían para conversar sobre las chicas del barrio, como enamorarlas y lo que se hacia en las citas con ellas.
De vez en cuando, se reunían para tomar ron con coca cola y de vez en cuando a modo de campamento se reunían en el valle junto al río y junto a una fogata tomaban licor y se contaban cuentos de aparecidos, fantasmas, tesoros y cosas por el estilo por toda la noche.
Luego de concluir sus estudios universitarios, consiguió rápidamente un buen empleo, se casó, tuvo hijos y ahora que cada uno de ellos partió por su cuenta se dio cuenta que ya no tenía metas para seguir viviendo.
Capitulo II
-Salgo a una fiesta con los amigos- avisó Josué a su madre, casi gritando, a modo de pedir permiso pero sin esperar respuesta, dando por sentado que no le negarían la salida. No había razón para que le negaran los permisos, siempre hacia sus tareas y sacaba buenas notas en el colegio.
Esa tarde se había bañado, afeitado los pocos vellos que le salían en la barba y en los bigotes, luego se había peinado con esmero y se echó, su mejor y único perfume, el de la botellita blanca que tenía pintado un bote a velas como etiqueta. Esa noche, como en todas las fiestas tendría que caerle a alguna de las chicas del barrio o a lo mejor a alguna de otros barrios que nunca faltan en las fiestas. Era una costumbre de los muchachos y parte de la competencia caerle a alguna chica en las fiestas pero luego después de algunos chapes, cuando las chicas se enteraban de un nuevo chape se terminaba la relación.
Eran las 7 de la noche, Josué se apresuró a la casa de Teresa que cumplía 15 años y había preparado una fiesta a todo dar. Cuando ya estaba cerca se podía escuchar la música y la luz que salía por las ventanas.
Tocó la puerta y luego de un breve momento apareció Teresa. –Hola Teresa- Hola Josué- No portaba ningún regalo, Josué abrazó a Teresa- Feliz Cumpleaños- fue todo lo que le dijo e inmediatamente se reunió con los muchachos en una esquina de la sala.
Mientras tocaban una cumbia algunas parejas salieron a bailar y Josué cual halcón en busca de su presa fue observando una a una a las muchachas que estaban en el salón, la mayoría eran de barrio, con algunas ya había tenido chapes en ocasiones anteriores, algunas no eran del barrio como Nancy. La conocía de vista, era mayor que Josué, posiblemente dos o tres años más que él.
Nancy era bonita, ya era toda una mujer, su cuerpo bien torneado, su cabello castaño largo y esos ojos coquetos. Toda ella irradiaba sensualidad. – Ni hablar, no creo que me de bola- pensó Josué y prosiguió escudriñando la mejor opción para aquella noche.
Mientras tomaba una decisión de que chica conquistar, como estrategia se puso a bailar con Lourdes. Así podría ver de más cerca a las muchachas y podría exponerse a su vista para ver cual mostraba interés por él. Hace más de un año, precisamente en una fiesta se la había chapado y después de algunas semanas de estar planeando con Lourdes había roto con ella. Ella no lo decía abiertamente pero siempre se insinuaba que quería seguir con Josué y él sin rechazarla de lleno le dejaba abrigar esperanzas.
Mientras bailaba con Lourdes, Josué sintió en su nuca la sensación de que era observado, aprovechando una vuelta al son de la cumbia giró y su mirada se cruzó con la de Nancy, lo miraba con esa sonrisa coqueta y a Josué se le paralizó el corazón. No podía dar crédito a sus ojos – Debe estar mirando a otro lado y de casualidad se cruzó con mi mirada- Pensó Josué. – Daré una vuelta y cuando regrese la mirada a su lado seguro que no me estará mirando - Cuando Josué volvió a mirar a donde estaba Nancy, allí estaba su mirada sensual, invitándolo a que bailara con ella.
Cuando tocaron un bolero en la siguiente baile, se apresuró a sacar a bailar a Nancy, - Quieres bailar conmigo- Preguntó Josué, Nancy de inmediato aceptó con una sonrisa y se acurrucó en su pecho abrazándolo del cuello y bailaron apretaditos Las hormonas de Josué desbordaban su cuerpo en presagio de una noche d sexo. De ahí en adelante, sólo bailó Nancy con Josué hasta que ella le pidió que la acompañara a su casa.
Caminaban ambos de la mano en dirección a la Casa de Nancy cuando pasaron por una zona oscura. Ambos sin decir palabra alguna se abrazaron con fuerza como queriéndose comer uno al otro y se besaron furiosamente, mordiéndose los labios y explorando la boca del otro con su lengua. Sus cuerpos se restregaban una y otra vez hasta que Josué quedó quieto y su ropa interior húmeda. Luego siguieron su camino sin decir palabras, sólo un suave beso en la boca al despedirse.
Esa tarde se había bañado, afeitado los pocos vellos que le salían en la barba y en los bigotes, luego se había peinado con esmero y se echó, su mejor y único perfume, el de la botellita blanca que tenía pintado un bote a velas como etiqueta. Esa noche, como en todas las fiestas tendría que caerle a alguna de las chicas del barrio o a lo mejor a alguna de otros barrios que nunca faltan en las fiestas. Era una costumbre de los muchachos y parte de la competencia caerle a alguna chica en las fiestas pero luego después de algunos chapes, cuando las chicas se enteraban de un nuevo chape se terminaba la relación.
Eran las 7 de la noche, Josué se apresuró a la casa de Teresa que cumplía 15 años y había preparado una fiesta a todo dar. Cuando ya estaba cerca se podía escuchar la música y la luz que salía por las ventanas.
Tocó la puerta y luego de un breve momento apareció Teresa. –Hola Teresa- Hola Josué- No portaba ningún regalo, Josué abrazó a Teresa- Feliz Cumpleaños- fue todo lo que le dijo e inmediatamente se reunió con los muchachos en una esquina de la sala.
Mientras tocaban una cumbia algunas parejas salieron a bailar y Josué cual halcón en busca de su presa fue observando una a una a las muchachas que estaban en el salón, la mayoría eran de barrio, con algunas ya había tenido chapes en ocasiones anteriores, algunas no eran del barrio como Nancy. La conocía de vista, era mayor que Josué, posiblemente dos o tres años más que él.
Nancy era bonita, ya era toda una mujer, su cuerpo bien torneado, su cabello castaño largo y esos ojos coquetos. Toda ella irradiaba sensualidad. – Ni hablar, no creo que me de bola- pensó Josué y prosiguió escudriñando la mejor opción para aquella noche.
Mientras tomaba una decisión de que chica conquistar, como estrategia se puso a bailar con Lourdes. Así podría ver de más cerca a las muchachas y podría exponerse a su vista para ver cual mostraba interés por él. Hace más de un año, precisamente en una fiesta se la había chapado y después de algunas semanas de estar planeando con Lourdes había roto con ella. Ella no lo decía abiertamente pero siempre se insinuaba que quería seguir con Josué y él sin rechazarla de lleno le dejaba abrigar esperanzas.
Mientras bailaba con Lourdes, Josué sintió en su nuca la sensación de que era observado, aprovechando una vuelta al son de la cumbia giró y su mirada se cruzó con la de Nancy, lo miraba con esa sonrisa coqueta y a Josué se le paralizó el corazón. No podía dar crédito a sus ojos – Debe estar mirando a otro lado y de casualidad se cruzó con mi mirada- Pensó Josué. – Daré una vuelta y cuando regrese la mirada a su lado seguro que no me estará mirando - Cuando Josué volvió a mirar a donde estaba Nancy, allí estaba su mirada sensual, invitándolo a que bailara con ella.
Cuando tocaron un bolero en la siguiente baile, se apresuró a sacar a bailar a Nancy, - Quieres bailar conmigo- Preguntó Josué, Nancy de inmediato aceptó con una sonrisa y se acurrucó en su pecho abrazándolo del cuello y bailaron apretaditos Las hormonas de Josué desbordaban su cuerpo en presagio de una noche d sexo. De ahí en adelante, sólo bailó Nancy con Josué hasta que ella le pidió que la acompañara a su casa.
Caminaban ambos de la mano en dirección a la Casa de Nancy cuando pasaron por una zona oscura. Ambos sin decir palabra alguna se abrazaron con fuerza como queriéndose comer uno al otro y se besaron furiosamente, mordiéndose los labios y explorando la boca del otro con su lengua. Sus cuerpos se restregaban una y otra vez hasta que Josué quedó quieto y su ropa interior húmeda. Luego siguieron su camino sin decir palabras, sólo un suave beso en la boca al despedirse.
Capitulo III
Josué esbozó una ligera sonrisa al recordar sus Tiempos de adolescente y a Nancy. Siendo adolescente había tenido sexo como todos los muchachos yendo a los prostíbulos y pagando por ello pero con Nancy pasó de la adolescencia a la adultez. -Que tiempos aquellos- Pensó Josué. Pasó con ella muchos años interrumpidos por meses de separación cuando Nancy y Josué andaban en pos de conquistas para luego regresar una y otra vez para amarse fogosamente sin hacerse reproche alguno como si tuvieran un pacto de libertad y fidelidad al mismo tiempo.
Josué luego se casó y nunca más la volvió a ver, él no la buscó y ella tampoco lo buscó, cada quien tomó su propio rumbo de la vida.
El sexo, el trabajo, los hijos, uno a uno los motivos que lo alegraban y eran motor de su vida se fueron perdiendo en el tiempo para no quedar nada, tan solo una falta de ánimo terrible y la falta de ganas de vivir.
Capitulo IV
-Rosa que tenemos en la agenda del día- Josué después de muchos años de duro trabajo, se había ganado una alta posición de ejecutivo en una empresa manufacturera. Rosa era su secretaria, era casada pero bonita y muy sensual. A Josué le había pasado muchas veces por la mente invitarla a salir y seducirla, cosa que no parecía difícil por la forma como lo miraba y se jugaba con él, pero Josué descartaba esa idea de inmediato. Le había costado mucho llegar a la posición que tenía para echarla a perder por una aventura en la oficina. Total con la posición que tenía no faltaban mujeres para una escapada eventual sin consecuencias.
Josué siguió trabajando arduamente por muchos años, para criar y educar con su esposa a sus hijos hasta que cada uno de ellos se independizó y el contaba con suficientes recursos económicos para dejar de trabajar y tener todo el tiempo del mundo para hacer todo lo que no pudo hacer de niño, adolescente y adulto. –Tiempo para mi realización personal- Dijo Josué cuando se retiró del trabajo a la temprana edad laboral de 50 años.
Josué siguió trabajando arduamente por muchos años, para criar y educar con su esposa a sus hijos hasta que cada uno de ellos se independizó y el contaba con suficientes recursos económicos para dejar de trabajar y tener todo el tiempo del mundo para hacer todo lo que no pudo hacer de niño, adolescente y adulto. –Tiempo para mi realización personal- Dijo Josué cuando se retiró del trabajo a la temprana edad laboral de 50 años.
Capitulo V
Nadie supo nada más de Josué, un día desapareció de su casa sin decir nada. Han pasado como diez años desde su desaparición, nunca se encontró su cuerpo. Muchos piensan que regreso al mar que le gustaba tanto en su juventud y que se retó así mismo, de quien llegaba más lejos de la orilla y que nunca se dio por vencido hasta que se ahogo en alta mar, su cuerpo fue reciclado por los peces y su huesos reposan en lo profundo del mar.
Otros dicen que salió en busca de Nancy al extranjero porque seguía vigente su pacto de Libertad y fidelidad y que ahora son amantes en tierras lejanas y también se rumorea que se convirtió en un vagabundo que hace un poco de cada cosa cada cierto tiempo con tal de poder seguir su camino hasta encontrar a la muerte.
Otros dicen que salió en busca de Nancy al extranjero porque seguía vigente su pacto de Libertad y fidelidad y que ahora son amantes en tierras lejanas y también se rumorea que se convirtió en un vagabundo que hace un poco de cada cosa cada cierto tiempo con tal de poder seguir su camino hasta encontrar a la muerte.



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